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“El Modelo de Calidad Plena nos ha ayudado a ordenar las ideas de cara al futuro y a estructurar la organización en tres ejes”

La Fundación Goyeneche de San Sebastián
ha conseguido la Acreditación de Calidad Plena
en el nivel de Excelencia.
Esta acreditación la concede Plena inclusión.

La directora de la Fundación, Elena Laguardia,
explica que el Modelo de Calidad Plena
les ha ayudado a ordenar mejor las ideas
y a pensar en el futuro.

La organización organiza su trabajo
en tres ejes principales:
ética, calidad de vida y gestión.

Desde 2016 la Fundación trabaja
con el Modelo de Calidad de Vida.
Diseño un programa informático
para aplicar la Planificación Centrada en la Persona
y relacionarla con los planes personales.

En los últimos años la Fundación
ha trabajado mucho la ética.
Tiene una persona
responsable de impulsarla
y la ética está muy presente
en todo lo que hace la Fundación.

La Fundación también ha avanzado mucho
en la participación.
Tienen asambleas semanales,
comisiones de portavoces,
un grupo motor
y otros espacios de diálogo.

Además, la Fundación promueve
la participación de las personas
con discapacidad en la comunidad.

En el futuro la Fundación Goyeneche
quiere mejorar todavía más
la confianza y la transparencia
de la organización.

También quiere aumentar
la participación de las personas con discapacidad
y de los profesionales.
También quieren promover la transformación social.

El objetivo es que las personas con discapacidad
estén más incluidas en la comunidad.

ENTREVISTA|Elena Laguardia, directora de Fundación Goyeneche de San Sebastián

Las entidades miembro de FEVAS están realizando una apuesta firme por la implantación del Modelo de Calidad Plena. En este camino, Fundación Goyeneche ha obtenido recientemente la Acreditación de Calidad Plena en el nivel Excelencia, concedida por la Confederación Plena inclusión. Para Elena Laguardia, avanzar en este Modelo ha supuesto ordenar las ideas de cara al futuro y estructurar la organización en torno a los ejes de ética, calidad de vida y gestión. En esta entrevista, repasa las principales transformaciones de la entidad y los retos que marcarán los próximos años.

¿Qué ha cambiado en Fundación Goyeneche desde que empezó a implementar el Modelo de Calidad Plena hasta alcanzar el nivel de Excelencia?

En 2016 conseguimos la acreditación de Despliegue. Desde entonces, este sistema se ha convertido en una ayuda fundamental para ordenar las ideas de cara al futuro. Nos ha permitido realizar una reflexión en cada uno de los ejes —ética, calidad de vida y gestión— y pensar no solo en el corto plazo, sino también en lo que debemos abordar a más largo plazo, definiendo hacia dónde queremos avanzar como organización. Ahora todo se estructura en torno a estos tres ejes, y en ellos nos centramos.

Fruto de la evaluación, la hoja de ruta queda marcada e interiorizada. Se establecen objetivos y, a partir de ellos, se elaboran los planes de gestión, alineados con estas tres dimensiones.

El Modelo de Calidad Plena se fundamenta en tres ejes: calidad de vida, ética y gestión, ¿cómo se traducen estos ejes en el trabajo diario de la entidad?

En estos momentos, nuestra organización está estructurada en torno a los tres ejes principales. La ética y calidad de vida son transversales, tanto para las personas que participan en los servicios como para profesionales.

En 2016 pusimos el foco en la calidad de vida y desarrollamos un programa informático que recoge las herramientas de Planificación Centrada en la Persona y las conecta a los Planes Personales. Por otra parte, diseñamos otra aplicación para evaluar el impacto de los servicios de Fundación Goyeneche en la calidad de vida de las personas. Mide resultados personales, siguiendo la metodología CQL. Esta herramienta se conecta a su vez con los Planes Personales. Todo es accesible para las personas y está interconectado.

En los últimos años, el eje de ética ha cobrado más peso y contamos con una persona encargada de impulsar su despliegue. Hemos integrado la ética en todo: Planes Personales, funcionamiento de los servicios, deliberaciones, etc. También hemos avanzado mucho en la participación de las personas.

¿Cómo se fomenta su participación?

Dentro del programa semanal de actividades hemos incorporado cuatro actividades: asambleas semanales en cada centro; “Mapa de inclusión”, para analizar las oportunidades del entorno; “Mi plan” actividad que realizamos en grupo, siempre que la persona lo desee, para compartir el seguimiento de los Planes Personales; y “Mi calidad de vida”. De la reflexión compartida en estos espacios surgen numerosas acciones, tanto grupales como individuales, que se pueden incorporar a los planes personales.

¿Cómo ha contribuido el Modelo de Calidad Plena a mejorar la inclusión de las personas con discapacidad en la comunidad?

Hemos dado un paso importante: no se trata solo de estar presentes en los espacios, sino de contribuir. Este enfoque lo tenemos incorporado en la herramienta de Planificación Centrada en la Persona, donde trabajamos unas fases en relación con la participación comunitaria: primero si la persona está presente, después si participa, posteriormente si se relaciona y, finalmente, si contribuye. Se valora en qué punto se encuentra cada persona y se proponen acciones para que las personas avancen.

Además, contamos con el proyecto piloto Auzoan, dirigido a personas que prefieren una participación comunitaria más individualizada. En estos casos se inicia un acompañamiento uno a uno. Esta experiencia está funcionando muy bien.

¿Qué papel han tenido el equipo profesional, las familias y las personas con discapacidad en el proceso de evaluación y mejora que ha llevado a la entidad a la Excelencia?

Su participación y compromiso han sido esenciales. En relación a las personas, contamos con diferentes espacios para recoger sus aportaciones y avanzar en la cocreación: la comisión de portavoces, en la que participa un representante de cada centro; un grupo motor, formado por cuatro personas que fueron elegidas democráticamente; y, además, las asambleas. En este foro hemos empezado a trabajar pequeñas deliberaciones éticas.

La comisión de portavoces recoge las ideas de las asambleas y puede trasladarlas al grupo motor.  El grupo motor selecciona tres temas para trabajar cada año. Todo lleva su ritmo, ya que se elaboran recursos, actas, etc. adaptadas a lectura fácil y en formato video.

Las familias tienen un papel importante en la revisión anual del Plan Personal. Se realizan reuniones dinamizadas por la propia persona, que invita a familiares u otras personas significativas. Es importante contar con su compromiso para algunas acciones del Plan, buscando siempre un equilibrio realista para que puedan llevarse a cabo. Además, estamos redefiniendo su participación en la vida de la Fundación Goyeneche para fomentar su implicación de una forma más natural, cercana y voluntaria en las actividades diarias.

Tras lograr la excelencia, ¿cuáles son los próximos desafíos de Fundación Goyeneche?

Este año, uno de los ejes troncales es el trato, vinculado a la ética. Organizaremos una jornada de mejora centrada en este tema y reforzaremos su despliegue, trabajando conjuntamente profesionales y personas para lograr mayor impacto. Ligado al trato, abordaremos también la comunicación: cómo comunicamos externamente, los derechos digitales, la imagen que proyectamos, etc.

Por otra parte, desde el año pasado estamos inmersos en un proceso de transformación de la cultura organizativa, dentro del eje de gestión. Estamos impulsando especialmente la confianza, la transparencia y la participación de personas con discapacidad y profesionales, cuya opinión es esencial para elaborar nuestro plan de gestión general y el de cada centro. También queremos reforzar la cohesión de la entidad. Muchos de estos aspectos son intangibles, pero de gran impacto.

Finalmente, otro reto relevante es la transformación social y la dimensión comunitaria. Queremos seguir avanzando para que sean las propias personas que participan en los servicios quienes den a conocer a los distintos agentes lo que hacen, quiénes son y qué necesitan.

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