Plena inclusión ha realizado un estudio que analiza las barreras que encuentran las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo para acceder y permanecer en la Formación Profesional. La investigación aborda también las necesidades de formación del profesorado y propone orientaciones para avanzar hacia una FP más inclusiva y conectada con el empleo.
La Formación Profesional puede ser una vía importante para adquirir competencias, mejorar las oportunidades de empleo y avanzar hacia una vida más autónoma. Sin embargo, para las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo este itinerario continúa presentando importantes dificultades.
Para conocer mejor esta realidad, Plena inclusión ha desarrollado un estudio sobre las barreras de acceso y permanencia en la Formación Profesional y las necesidades de formación de sus profesionales. En la investigación han participado 196 profesionales de FP, 18 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, 14 familiares y 13 docentes. Sus experiencias permiten identificar obstáculos, pero también apoyos y posibles mejoras.
Barreras en el acceso y la permanencia
Una de las primeras conclusiones es que las dificultades comienzan en el acceso. El 64,8 % del profesorado considera que este alumnado encuentra barreras importantes para incorporarse a la Formación Profesional.
Entre los problemas detectados destacan una oferta insuficiente, la falta de apoyos y las dificultades para encontrar itinerarios que respondan a las necesidades de cada persona. También se señala la importancia de mejorar la información y la orientación que reciben el alumnado y sus familias sobre las posibilidades existentes.
Las dificultades continúan una vez iniciados los estudios. El 62,7 % del profesorado considera que este alumnado presenta un mayor riesgo de abandono. El estudio pone el foco, entre otros factores, en la falta de apoyos, la rigidez curricular, el uso de metodologías poco inclusivas y la existencia de barreras actitudinales.
La FP Dual y la formación en empresa aparecen como otro punto crítico. El 63,8 % del profesorado considera que el modelo actual no garantiza suficientemente la participación del alumnado con discapacidad intelectual y del desarrollo en empresas ordinarias. Entre las barreras más señaladas figuran la resistencia empresarial y la falta de apoyos específicos.
Apoyos y experiencias que facilitan la inclusión
Por otra parte, el estudio identifica apoyos, recursos y experiencias que facilitan el acceso, la permanencia y la transición al empleo. Entre ellos destacan los apoyos personales estables, la colaboración con entidades sociales, la aplicación de metodologías inclusivas, una cultura de centro comprometida con la inclusión y una mayor coordinación.
Sin embargo, estas prácticas todavía se desarrollan de forma desigual y, en muchas ocasiones, dependen de la iniciativa de determinados centros o profesionales.
Necesidades de formación del profesorado
La capacitación de los profesionales aparece como una cuestión transversal, ya que condiciona la detección de barreras, la aplicación de ajustes razonables y la posibilidad de mantener prácticas inclusivas en el tiempo.
En este ámbito, los datos son significativos: el 69,4 % afirma no haber recibido formación específica sobre discapacidad intelectual y del desarrollo. Solo el 16,3 % considera que dispone de una formación amplia y el 14,3 % señala contar con conocimientos básicos.
Estos resultados muestran la necesidad de proporcionar al profesorado conocimientos y herramientas para identificar necesidades de apoyo, adaptar contenidos y evaluaciones y utilizar metodologías que favorezcan la participación y el aprendizaje.
Implicaciones del estudio
Los resultados apuntan a la necesidad de actuar en diferentes ámbitos. Los centros de FP necesitan procedimientos estables de acogida, evaluación inicial, planificación de apoyos y seguimiento, para que la inclusión no dependa de iniciativas aisladas.
Por su parte, las administraciones educativas deben reforzar la equidad territorial, garantizar recursos humanos y materiales, impulsar la formación de los profesionales y facilitar la aplicación de ajustes razonables.
También las empresas tienen un papel fundamental. Necesitan más información, sensibilización y apoyo para acoger al alumnado con discapacidad intelectual y del desarrollo en las prácticas y en la FP Dual. Su implicación es esencial para favorecer una transición real al empleo.
Orientaciones para avanzar
A partir de este diagnóstico, el estudio propone avanzar en varias direcciones: institucionalizar procedimientos de acceso y seguimiento en los centros; ampliar y diversificar la oferta accesible; reforzar una orientación especializada y temprana; impulsar metodologías inclusivas y evaluaciones accesibles; garantizar apoyos especializados, y construir un marco real de FP Dual inclusiva.
En definitiva, avanzar hacia una FP más inclusiva requiere actuar a lo largo de todo el itinerario, desde el acceso y la orientación hasta la formación en empresas y la transición al empleo. El objetivo es que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo encuentren los apoyos y las oportunidades necesarios para aprender, participar y desarrollar su futuro profesional.
Estudio sobre barreras de acceso y permanencia del alumnado con discapacidad intelectual y del desarrollo en formación profesional y necesidades de formación de profesionales. Informe final
Síntesis del Estudio
Itinerario del Estudio sobre barreras de acceso y permanencia del alumnado con discapacidad intelectual y del desarrollo en formación profesional y necesidades de formación de profesionales

