Somos una asociación de entidades que trabaja por los derechos de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y de sus familias

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Iniciativas frente al coronavirus: la experiencia de Fundación Goyeneche de San Sebastián

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Con la crisis del coronavirus

la Fundación Goyeneche de San Sebastián tuvo que cerrar sus Garagune,

que son como centros de día.

Por ello, desde el primer momento todos sus trabajadores

se pusieron a disposición de otras asociaciones.

 

Además, llamaron a todas las personas usuarias

para saber su situación.

En caso necesario los profesionales van a dar apoyo

a las casas particulares.

También han organizado actividades virtuales.

 

Los profesionales también están aprovechando para formarse

y revisar los planes individuales.

Hace apenas dos meses el COVID-19 ponía a las organizaciones ante un escenario inimaginable. Desde entonces, y para afrontar este desafío, las entidades miembro de FEVAS han trabajado contrarreloj para amortiguar el impacto de esta crisis. Es el caso de Fundación Goyeneche de San Sebastián que, desde que Diputación Foral de Gipuzkoa anunció el cierre de los Garagune, comenzó a madurar la idea de cómo podían ser útiles a la sociedad manteniendo su objetivo de dar apoyo a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias. Una de sus primeras decisiones fue poner a la totalidad de sus recursos humanos a disposición de las entidades guipuzcoanas con servicios residenciales. 

 “Ofrecimos nuestra colaboración a otras organizaciones, y al mismo tiempo empezamos a contactar con las 260 personas a las que apoyamos en los Garagune y el centro ocupacional Pausoak para acompañar y apoyar al menos de forma telefónica, y hacer el seguimiento de su situación, especialmente de las personas con mayores necesidades. Cada persona decide al comienzo de año el profesional que va a facilitar su plan individual, y este profesional de referencia fue el responsable de establecer esta primera comunicación”, señala María Muñoz, directora técnica de la Fundación.

Con esta información de primera mano esbozaron un esquema con la frecuencia adecuada de llamadas, intereses, recursos y necesidades individuales. “Nuestra intención ha sido mantener algunas de las actividades que las personas llevaban a cabo en los Garagune, por ejemplo, si participaban en un club de lectura fácil o practicaban yoga que pudieran continuar online”. Asimismo, enviaron a las familias materiales y recursos que les demandaban, desde documentación sobre apoyo conductual hasta pautas psicológicas para sobrellevar el confinamiento. La plantilla, que está tele trabajando, también está aprovechando para actualizar los planes individuales de aquellas personas que cuentan con medios y que tienen competencias comunicativas.

Otra línea de trabajo ha sido la formación, para ello han recurrido a la oferta online de Plena inclusión. “Algunas profesionales han hecho cursos sobre accesibilidad cognitiva, otras sobre participación, ética, o apoyo conductual positivo”, detalla Muñoz. Añade que han complementado esta formación con módulos propios en los que han ahondado en la discapacidad intelectual o en diversas cuestiones como la ordenación de Servicios Sociales en Gipuzkoa. Las y los trabajadores también están dedicando un tiempo a elaborar su propio perfil profesional.

“Desde el comienzo hemos tenido la oportunidad de colaborar con los servicios de viviendas de Atzegi, la Fundación Tutelar y otras entidades, reforzando los apoyos profesionales en diferentes situaciones y horarios, en diferentes viviendas y  servicios. En estos momentos está adquiriendo cada vez más relevancia el apoyo a las personas con discapacidad intelectual in situ, en su domicilio, que son iniciativas coherentes con nuestra misión como organización”, apunta. En las llamadas han detectado necesidades y están dando apoyo a la carta, tanto en lo que se refiere a tiempos como al tipo de ayuda. En unos casos colaboran en establecer rutinas más saludables, otras acompañan en los paseos e incluso han ofrecido formación sobre las medidas de protección para evitar contagios. “Una parte cada vez mayor del personal está apoyando en casas particulares o en algunas viviendas de Atzegi”. En todas ellas han contado, además, con la coordinación y el respaldo de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

A la par de esta atención personalizada, Goyeneche ha abierto un proceso interno para profundizar en su razón de ser y en la esencia de los Servicios Sociales, una reflexión que les ha reconectado con esa vocación de ayuda que estaba en sus orígenes.  “Con la experta en ética Marije Goikoetxea hemos abordado por qué son esenciales los Servicios Sociales, nuestro papel profesional, el tipo de deliberaciones que pueden generar estas circunstancias o el riesgo de que se vulneren algunos derechos”.

Esta crisis, asegura Muñoz, ha servido para reforzar el papel de las entidades en la sociedad y propiciar una colaboración más estrecha con los familiares. “La cercanía con las familias está siendo un aprendizaje constante, a veces en el trabajo diario nos alejamos de esta realidad, y esta situación nos ayuda a comprenderlas más y valorar su papel en el apoyo a las personas con discapacidad intelectual”.  En su opinión, en el futuro habrá que repensar los servicios en clave de desinstitucionalización y generar apoyos todavía más personalizados. “Es algo muy exigente, pero muy gratificante porque ves que cada persona tiene realmente lo que necesita. Cuando esto acabe será difícil volver a lo de siempre y olvidar lo bien que funciona todo cuanto más personalizado es”.

Foto cedida por Fundación Goyeneche de Sebastián

 

 

 

 

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