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“Guk ere bai”, Uliazpi

Uliazpi tiene una experiencia

que se titula GUK ERE BAI.

Este título es en euskera

y en castellano significa NOSOTROS TAMBIÉN.

 

Esta experiencia  es para promover el voluntariado

y  la participación  en la comunidad

de las personas con discapacidad intelectual

con grandes necesidades de apoyo.

 

Estas personas participan en diferentes actividades:

-Reciclar y retirar materiales de un ayuntamiento.

-Colaborar con el banco de alimentos.

– Ayudar a hacer el lavado de los caballos en una hípica.

– Visitar a personas ancianas en una residencia.

– Ayudar en la huerta de un barrio.

– Participar en un coro que va a cantar a residencias y escuelas.

– Vender plantas de una escuela agraria en un puesto de mercado municipal.

 

Estas actividades demuestran que  todas las personas

pueden participar en la sociedad

y aportar mucho.

 

Bajo el epígrafe “Sembramos inclusión”, FEVAS ha recopilado buenas prácticas desarrolladas por sus entidades asociadas con el objetivo de poner en valor el decisivo papel que el movimiento asociativo y las propias personas con discapacidad han tenido en la construcción de una sociedad más inclusiva. Una de estas experiencias transformadoras es “GUK ERE BAI” (Nosotros también) de Uliazpi.

Uliazpi demuestra con estas iniciativas que las personas con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo también pueden aportar en forma de voluntariado al desarrollo de la comunidad a la que pertenecen. “Mucho mejor, además, si esta contribución está relacionada con los sueños y preferencias que las personas contemplan en sus planes personales”, aclara Pako Mendizabal, Coordinador Psicopedagógico de Uliazpi.

Teniendo esto en cuenta, desde los centros de Uliazpi se está promoviendo que las personas usuarias participen en diversas  actividades de voluntariado y contribución comunitaria, entre ellas, reciclar  y retirar materiales de un ayuntamiento y una panadería; preparar las mesas de la terraza de un bar y otras tareas sencillas; recoger y clasificar los productos en el banco de alimentos; ayudar en el lavado y aseo de los caballos en una hípica; visitar a personas ancianas en una residencia; ayudar en la huerta comunitaria de un barrio,  el invernadero de una empresa o en el palomar de un vecino; participar en un coro musical haciendo visitas a residencias o escuelas; y vender plantas de una escuela agraria en un puesto de mercado municipal.

Rafael Ruiz de Garibai, una de las personas que canta en el coro, da testimonio del valor de esta práctica: “Me gusta cantar, hablar con la gente, ser simpático y llevarme bien con la gente del coro. Somos muchos ya, y vamos a cantar a sitios. Me gustan las actuaciones y la música”.

GUK ERE BAI  es un ejemplo que muestra que también las personas con graves dificultades y grandes necesidades de apoyo pueden estar presentes, pueden participar y pueden contribuir con su apoyo en la comunidad a la que pertenecen.

Fotos cedidas por Uliazpi

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