FEVAS participó ayer en Vitoria-Gasteiz en la jornada de EDEKA “20 años de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad: del reconocimiento al ejercicio efectivo de los derechos”, un encuentro para hacer balance de lo que ha supuesto la Convención hasta hoy y reflexionar sobre los avances y retos pendientes.
La jornada comenzó con las intervenciones de Bego Izara, presidenta de EDEKA, y Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco. Tras esta apertura, tuvo lugar una mesa marco con Gregorio Saravia, delegado del CERMI para los Derechos Humanos y la Convención de la ONU sobre Discapacidad, y Mikel Mancisidor, Ararteko, que permitió situar los principales logros y desafíos en torno a la aplicación efectiva de la Convención.
A continuación, la jornada se estructuró en tres ámbitos: vida independiente (art. 19), acceso a la justicia e igual reconocimiento ante la ley (arts. 12 y 13) y accesibilidad universal (art. 9).
FEVAS participó en este último bloque, dedicado a la accesibilidad como condición para el ejercicio de los derechos. Lucía Soria, técnica de FEVAS, introdujo el tema destacando que, aunque se ha producido un importante desarrollo, es necesario avanzar más rápido, de forma transversal y contando siempre con las personas con discapacidad.
FEVAS planteó a Pablo García Astrain, director de Vivienda, Suelo y Arquitectura del Gobierno Vasco y representante del ISEK – Consejo Vasco para la Promoción de la Accesibilidad, varias cuestiones sobre la situación y las cuestiones pendientes en el ámbito de la accesibilidad. En sus respuestas, García Astrain repasó el progreso en Euskadi y señaló que, en estos 20 años, se ha evolucionado desde una visión centrada principalmente en la accesibilidad física hacia una concepción más amplia: la accesibilidad universal. Entre los retos pendientes, destacó la formación de los y las profesionales de la administración como una de las claves para seguir avanzando.
La jornada puso de manifiesto que la Convención sigue siendo un marco plenamente vigente y que, aunque en estas dos décadas se han producido progresos significativos importantes, todavía queda mucho camino por recorrer para que los derechos que reconoce se hagan efectivos en la práctica y en la vida cotidiana de las personas con discapacidad.

