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“La tecnología bien utilizada nos permite adaptar, personalizar y hacer más accesible el aprendizaje”

Entrevista a Ainhoa Arias.

Ainhoa es profesora de un aula de Gautena
con alumnas y alumnos con autismo.

Ainhoa explica que la tecnología
es un apoyo para el aprendizaje.
La tecnología incluye, por ejemplo,
programas, aplicaciones,
tablets y comunicadores.
Todas estas herramientas ayudan
a personalizar el aprendizaje.
Esto significa que permite adaptar
las actividades y los materiales
a las necesidades de cada alumna y alumno.

Ventajas y riesgos de la tecnología

Ainhoa dice que la tecnología
tiene muchas ventajas.
Por ejemplo, permite presentar la información
de diferentes maneras.
Así, aprender puede ser más fácil,
más interesante y más motivador.

La tecnología también tiene algunos riesgos.
Por ejemplo, puede crear dependencia.
Ainhoa dice que es importante
saber para qué se usa la tecnología
y qué necesita cada alumno.

La tecnología no puede sustituir al profesorado.

La tecnología ayuda a aprender,
pero las profesoras y los profesores son los que enseñan.
Conocen a su alumnado
y saben qué apoyo necesita cada persona.

La tecnología está cambiando la forma de enseñar.

Ahora las profesoras y los profesores
pueden adaptar los temas
a las necesidades de cada alumno y alumna.
Así, los contenidos se ajustan mejor a cada persona.

Ainhoa cree que las profesoras y los profesores
deben aprender a usar mejor la tecnología
para ayudar más al alumnado.

Todas las personas deben poder usar la tecnología.

Ainhoa cree que esto es muy importante.
Por eso, las administraciones públicas
deben dar más ayudas económicas
a las familias y a los centros educativos
para que tengan acceso a la tecnología.
Así, todas las personas tendrán las mismas oportunidades
y podrán tener una mejor calidad de vida.

 

Ainhoa Arias, profesora en un aula estable de GAUTENA. Esta asociación gestiona 22 aulas estables en Gipuzkoa.

A partir de su experiencia con estudiantes con TEA, esta profesional considera que la tecnología es una herramienta clave para avanzar hacia una educación más inclusiva. Aunque no es una solución en sí misma, un buen uso facilita la adaptación, la personalización y la accesibilidad del aprendizaje.

¿Cómo contribuye la tecnología a una educación más inclusiva?

Lo principal es que permite adaptar el aprendizaje a las necesidades e intereses de cada alumno y alumna. En nuestro caso, la mayoría tiene un diagnóstico dentro del trastorno del espectro autista (TEA), y estas herramientas nos ayudan a facilitar la comprensión, la comunicación y la anticipación, además de generar recursos. Su uso favorece la autonomía y aporta numerosos beneficios a este alumnado. En nuestras aulas la tecnología se emplea siempre con un objetivo pedagógico o comunicativo.

¿Qué oportunidades y qué riesgos puede tener la incorporación de herramientas digitales en la educación?

En cuanto a las oportunidades, uno de los principales valores es su capacidad de personalización. Permiten adaptar tanto las tablets como los comunicadores a cada alumno y alumna, así como ajustar los apoyos visuales en función de cada caso. Además, es especialmente motivadora: una actividad de matemáticas, por ejemplo, puede resultar más atractiva si se presenta mediante una aplicación que en una ficha tradicional.

Otro aspecto relevante es que permiten ofrecer un mismo contenido en distintos formatos. También ayudan a organizar mejor el entorno, reforzar los aprendizajes y proporcionar vías alternativas para la comunicación y la expresión, en línea con los principios del DUA.

Ahora bien, también existen ciertos riesgos, como la sobreestimulación, la desregulación o una posible dependencia. En nuestro caso, sin embargo, su uso está muy estructurado precisamente para minimizar estos efectos. Además, conviene tener presente que no todos los recursos son adecuados para todo el alumnado, por lo que su elección debe ajustarse siempre a cada persona.

A la hora de incorporar apoyos tecnológicos para un alumno o alumna con TEA, ¿qué aspectos se deben valorar para asegurar que responde realmente a sus necesidades?

La tecnología siempre es un apoyo al servicio de un objetivo pedagógico. Primero pensamos qué queremos trabajar y, a partir de ahí, vemos qué aplicación o recurso podemos usar.

La tecnología está transformando todo, y los profesores y profesoras tenemos que adaptarnos, especialmente cuando comprobamos que es positiva. Bien usada favorece el aprendizaje y el progreso personal.

Ahora bien, la tecnología no puede sustituir al profesional. El conocimiento y la valoración individualizada son esenciales. Para ello, debemos tener en cuenta aspectos como el nivel de autonomía, el perfil de comunicación, las capacidades cognitivas, intereses, y también el contexto en el que va a utilizarse: en el aula, en casa o en otros espacios.

Además, las herramientas deben ser accesibles, sencillas y útiles en el día a día. También es muy importante revisar y actualizar de manera continua su uso. Tiene que haber una supervisión constante para garantizar una adaptación permanente. Por ejemplo, en el caso de los comunicadores, porque un alumno cambia mucho de un año a otro.

¿De qué manera está transformando la tecnología el rol tradicional del profesorado?

Está transformando este rol, y creo que lo hace para bien. Antes se trabajaba con el mismo libro para todo el alumnado, pero hemos comprobado que no todo sirve para todos. Por eso, poder adaptar los materiales y presentarlos en distintos formatos me parece fundamental.

Al final, el profesorado no puede quedarse estancado. Todo evoluciona, y nosotras también debemos hacerlo. Si sabemos que esta manera de trabajar favorece el aprendizaje y, además, resulta más motivadora, tenemos que estar dispuestas a seguir aprendiendo.

También conviene tener en cuenta que el alumnado de hoy crece rodeado de tecnología, y la escuela debe responder a esa realidad. De lo contrario, podemos encontrarnos con desmotivación e incluso con situaciones de fracaso escolar.

Es cierto que, a veces, su uso genera cierto rechazo. En ocasiones pensamos que puede enganchar al alumnado o que exige demasiado tiempo y, como nos sentimos cómodas con el libro, tendemos a mantener los métodos tradicionales. Pero, si no afrontamos esos miedos y no ponemos el foco en lo positivo que aporta, corremos el riesgo de quedarnos ancladas.

La tecnología no es una solución en sí misma, sino una herramienta que, utilizada de forma adecuada, permite adaptar, personalizar y hacer más accesible el aprendizaje para cada alumno y alumna.

¿Qué compromisos deberían asumir las administraciones para asegurar el acceso a la tecnología para el alumnado con TEA?

Las administraciones deben garantizar el acceso a la tecnología, porque en muchas ocasiones ponen dificultades a la hora de conceder ayudas para la compra de tablets. Este acceso no debería depender de la capacidad económica de cada familia, ya que para muchas supone un coste importante y, sin ese respaldo necesario, pueden generarse desigualdades.

Por eso es fundamental contar con una financiación suficiente y estable, tanto para los centros como para las familias. Nuestro alumnado ya se enfrenta a bastantes barreras en su vida diaria como para añadir una más. Que una persona no pueda acceder a un comunicador es una faena. Si estas herramientas no están al alcance de todo el alumnado, se está limitando también su calidad de vida.

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