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La universidad ante el reto de la educación inclusiva

Estudio de la Universidad de Granada.

Un estudio de la Universidad de Granada
analiza cómo prepara la universidad
a las futuras profesoras y profesores.
El objetivo es saber
si reciben una buena formación
en educación inclusiva.

Para esto, el estudio revisa:
• Los planes de estudio.
El plan de estudios explica
qué vas a aprender en la universidad
para conseguir un título.
Dice todas las asignaturas o módulos que tiene
y la duración de la formación.

• Las guías docentes.
Estas guías explican
cómo es cada asignatura.

• Las leyes sobre educación inclusiva.

Las investigadoras revisaron documentos
de casi 40 universidades.

Después de hacer la revisión,
el estudio demuestra
que la formación actual
no prepara de forma adecuada
a las futuras profesoras y profesores
para ofrecer una educación inclusiva.

Las Leyes de educación

Las leyes reconocen el derecho
a una educación inclusiva.
Pero explican poco
cómo llevarla a la práctica.

Por ejemplo, hablan poco
de accesibilidad universal
y de Diseño Universal para el Aprendizaje.
El Diseño Universal para el Aprendizaje
es una forma de enseñar
que tiene en cuenta las necesidades
de todas las personas
para que todas puedan aprender y participar.

¿Qué ocurre en la universidad?

Los planes de estudio y guías docentes
dan mucha importancia
a temas administrativos
y a la organización de las asignaturas.
Pero ofrecen pocas orientaciones
para enseñar en el aula.

También utilizan mucho
la palabra educación.
Pero dan pocos ejemplos prácticos
de cómo hacer una educación inclusiva.
Ahora hay mucha investigación
de educación inclusiva
y no se recoge en los planes de estudio.
Esto puede hacer
que las futuras profesoras y profesores
lleguen a los colegios
sin saber
cómo responder a la diversidad del alumnado.

¿Qué falta en la universidad?

El estudio dice
que aparecen muy poco algunos temas.
Poe ejemplo:
• La accesibilidad.
• El aprendizaje cooperativo.
• Las metodologías activas.
• El Diseño Universal para el Aprendizaje.
Si estos temas
no aparecen en los documentos oficiales,
no hay garantía
de que todo el alumnado de la universidad
los aprenda.

Además, la discapacidad
se sigue viendo
desde un modelo tradicional.
Esto significa
que se centra más en la discapacidad
que en la persona.
El estudio propone dar más importancia
al modelo social de la discapacidad.
Este modelo explica que muchas barreras
están en la sociedad
y no en las personas.

Algunas ideas para mejorar

El estudio propone algunas ideas para mejorar:
• Dar una formación más específica
en educación inclusiva
a los alumnos y alumnas de la universidad.

• Mejorar la formación en educación inclusiva
del propio profesorado de la universidad.

• Cambiar los planes de estudio
y las guías docentes.

• Incluir más temas sobre inclusión, accesibilidad
y atención a la diversidad.
• Trabajar más con los centros educativos
y las entidades sociales.

En resumen

La universidad debe preparar mejor
a las futuras profesoras y profesores
en educación inclusiva
Es importante
que las futuras profesoras y profesoras
Tengan una buena formación
para asegurar
los derechos de todo el alumnado.

Un estudio de la Universidad de Granada analiza la formación universitaria del futuro profesorado en educación inclusiva

En el seminario “Evidencias para transformar el sistema educativo”, organizado por Plena inclusión, Esperanza Alcain Martínez y Alba María Hernández Sánchez, de la Universidad de Granada, presentaron un estudio sobre la formación universitaria del futuro profesorado en educación inclusiva. El trabajo analiza la formación ofertada en los planes de estudio y las guías docentes de los estudios conducentes al Grado en Educación Infantil, el Grado en Educación Primaria y el Máster de Formación del Profesorado. También analiza la legislación en materia de educación inclusiva, con el objetivo de comprobar hasta qué punto estos estudios preparan a los futuros docentes para garantizar una educación inclusiva.

La investigación se basa en un amplio análisis documental de los planes de estudio, guías docentes y legislación. En total, se revisaron documentos de 40 universidades con Grado en Educación Infantil, 39 con Grado en Educación Primaria y 38 con Máster de Formación del Profesorado. Además, se examinaron 177 guías docentes del Grado en Educación Infantil, 212 del Grado en Educación Primaria y 44 del Máster.

En relación con la legislación, el derecho a la educación está reconocido en la Constitución y reforzado por la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Sin embargo, las autoras señalan que existe una gran dispersión normativa entre legislación educativa, universitaria, estatal, autonómica e internacional. La normativa ofrece una base legal importante y habla de inclusión, pero muestra una escasa concreción pedagógica. Apenas aparecen referencias explícitas a conceptos como Diseño Universal para el Aprendizaje o accesibilidad universal.

Para las investigadoras, es necesario que las normas que regulan los grados y posgrados incorporen de forma clara términos como inclusión, discapacidad o accesibilidad universal. El derecho a la educación está regulado, pero no se concreta suficientemente en qué consiste el derecho a una educación inclusiva, pese a tratarse de un derecho fundamental que debe garantizarse con todos los mecanismos necesarios.

 Análisis de los planes de estudio y de las guías docentes

El análisis de los planes de estudio y de las guías docentes muestra una realidad similar. Una primera conclusión es que da mucha importancia a la estructura académica y administrativa, mientras que se observa poca orientación hacia la funcionalidad y la práctica docente.

La segunda conclusión es que se detecta una presencia masificada de palabras como “educación” y una gran carga de retórica institucional, pero poca aplicación concreta. Las evidencias científicas, que existen, apenas aparecen reflejadas en los planes de estudio. Esto plantea una preocupación importante: si el futuro profesorado recibe una formación superficial, cuando llegue al centro educativo puede no disponer de un modelo claro ni de metodologías adecuadas para responder a la diversidad.

La educación inclusiva no puede depender de iniciativas personales ni del conocido “cada maestrillo tiene su librito”. La respuesta a la diversidad debe ser una cuestión de profesionalización.

Otra conclusión relevante es que los principios pedagógicos aparecen, pero muchas veces desconectados de la inclusión. Las metodologías activas, el aprendizaje cooperativo o el Diseño Universal para el Aprendizaje no se integran suficientemente como parte de una respuesta educativa pensada para todo el alumnado. Si el profesorado aprende a diseñar pensando en una supuesta “normalidad”, se sigue reproduciendo un modelo tradicional.

Frente a ello, la educación inclusiva propone diseñar desde el inicio para que todo el alumnado pueda estar presente, participar y aprender.

En cuarto lugar, el estudio muestra que en los planes y guías docentes apenas aparecen conceptos como accesibilidad, aprendizaje cooperativo o metodologías activas vinculadas a la inclusión. Esta ausencia no significa necesariamente que algunos docentes universitarios no trabajen estos contenidos en sus clases. Pero, si no están recogidos en los documentos oficiales, no existe garantía de que esta formación se esté ofreciendo.

La última conclusión es que existe una aproximación parcial y tradicional a la diversidad, con una ausencia del modelo social de la discapacidad.

Las autoras señalan que es necesario “ponerse frente al espejo”, conocer esta realidad para transformarla. Y la realidad, según el estudio, es que la formación actual resulta genérica, insuficiente, fragmentada y desactualizada. No se concreta una cultura ni unas prácticas que garanticen las múltiples formas de motivación, representación, acción y expresión presentes en el DUA.

Cuando los nuevos docentes llegan a las aulas deben tomar decisiones importantes y es fundamental que cuenten con una formación que garantice que esas decisiones se basen en principios inclusivos. Según el estudio, esto no queda suficientemente garantizado en los actuales planes de estudio y guías docentes.

Líneas de actuación para el futuro de la universidad

En primer lugar, se propone una formación desde una especialización transversal y la necesidad de poner en valor la práctica docente y la experiencia educativa del profesorado universitario.

También se destaca la necesidad de formar al propio profesorado universitario. Para que los futuros docentes reciban una preparación adecuada, quienes enseñan en la universidad deben contar con conocimientos, experiencia y herramientas actualizadas en educación inclusiva.

En segundo lugar, se plantea una transformación de las guías docentes y de los planes de estudio, para que incorporen mayor profundidad e itinerarios claros. El alumnado universitario debería salir de la universidad con muchos pasos ya dados en materia de inclusión, accesibilidad y respuesta a la diversidad.

Por último, las investigadoras recuerdan que la universidad no puede estar desligada de los centros educativos ni de las entidades sociales. La colaboración entre universidad, escuelas y organizaciones del tercer sector resulta fundamental para conectar la formación inicial con la realidad de las aulas y con los derechos de todo el alumnado.

La formación del futuro profesorado es una pieza clave para transformar el sistema educativo. Y esa formación debe estar basada en derechos, evidencias y compromiso con todo el alumnado.

Seminario (Plena inclusión)

https://www.youtube.com/watch?v=Yz1kILf-bFk

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