Un estudio de la Universidad de Granada analiza la formación universitaria del futuro profesorado en educación inclusiva
En el seminario “Evidencias para transformar el sistema educativo”, organizado por Plena inclusión, Esperanza Alcain Martínez y Alba María Hernández Sánchez, de la Universidad de Granada, presentaron un estudio sobre la formación universitaria del futuro profesorado en educación inclusiva. El trabajo analiza la formación ofertada en los planes de estudio y las guías docentes de los estudios conducentes al Grado en Educación Infantil, el Grado en Educación Primaria y el Máster de Formación del Profesorado. También analiza la legislación en materia de educación inclusiva, con el objetivo de comprobar hasta qué punto estos estudios preparan a los futuros docentes para garantizar una educación inclusiva.
La investigación se basa en un amplio análisis documental de los planes de estudio, guías docentes y legislación. En total, se revisaron documentos de 40 universidades con Grado en Educación Infantil, 39 con Grado en Educación Primaria y 38 con Máster de Formación del Profesorado. Además, se examinaron 177 guías docentes del Grado en Educación Infantil, 212 del Grado en Educación Primaria y 44 del Máster.
En relación con la legislación, el derecho a la educación está reconocido en la Constitución y reforzado por la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Sin embargo, las autoras señalan que existe una gran dispersión normativa entre legislación educativa, universitaria, estatal, autonómica e internacional. La normativa ofrece una base legal importante y habla de inclusión, pero muestra una escasa concreción pedagógica. Apenas aparecen referencias explícitas a conceptos como Diseño Universal para el Aprendizaje o accesibilidad universal.
Para las investigadoras, es necesario que las normas que regulan los grados y posgrados incorporen de forma clara términos como inclusión, discapacidad o accesibilidad universal. El derecho a la educación está regulado, pero no se concreta suficientemente en qué consiste el derecho a una educación inclusiva, pese a tratarse de un derecho fundamental que debe garantizarse con todos los mecanismos necesarios.
Análisis de los planes de estudio y de las guías docentes
El análisis de los planes de estudio y de las guías docentes muestra una realidad similar. Una primera conclusión es que da mucha importancia a la estructura académica y administrativa, mientras que se observa poca orientación hacia la funcionalidad y la práctica docente.
La segunda conclusión es que se detecta una presencia masificada de palabras como “educación” y una gran carga de retórica institucional, pero poca aplicación concreta. Las evidencias científicas, que existen, apenas aparecen reflejadas en los planes de estudio. Esto plantea una preocupación importante: si el futuro profesorado recibe una formación superficial, cuando llegue al centro educativo puede no disponer de un modelo claro ni de metodologías adecuadas para responder a la diversidad.
La educación inclusiva no puede depender de iniciativas personales ni del conocido “cada maestrillo tiene su librito”. La respuesta a la diversidad debe ser una cuestión de profesionalización.
Otra conclusión relevante es que los principios pedagógicos aparecen, pero muchas veces desconectados de la inclusión. Las metodologías activas, el aprendizaje cooperativo o el Diseño Universal para el Aprendizaje no se integran suficientemente como parte de una respuesta educativa pensada para todo el alumnado. Si el profesorado aprende a diseñar pensando en una supuesta “normalidad”, se sigue reproduciendo un modelo tradicional.
Frente a ello, la educación inclusiva propone diseñar desde el inicio para que todo el alumnado pueda estar presente, participar y aprender.
En cuarto lugar, el estudio muestra que en los planes y guías docentes apenas aparecen conceptos como accesibilidad, aprendizaje cooperativo o metodologías activas vinculadas a la inclusión. Esta ausencia no significa necesariamente que algunos docentes universitarios no trabajen estos contenidos en sus clases. Pero, si no están recogidos en los documentos oficiales, no existe garantía de que esta formación se esté ofreciendo.
La última conclusión es que existe una aproximación parcial y tradicional a la diversidad, con una ausencia del modelo social de la discapacidad.
Las autoras señalan que es necesario “ponerse frente al espejo”, conocer esta realidad para transformarla. Y la realidad, según el estudio, es que la formación actual resulta genérica, insuficiente, fragmentada y desactualizada. No se concreta una cultura ni unas prácticas que garanticen las múltiples formas de motivación, representación, acción y expresión presentes en el DUA.
Cuando los nuevos docentes llegan a las aulas deben tomar decisiones importantes y es fundamental que cuenten con una formación que garantice que esas decisiones se basen en principios inclusivos. Según el estudio, esto no queda suficientemente garantizado en los actuales planes de estudio y guías docentes.
Líneas de actuación para el futuro de la universidad
En primer lugar, se propone una formación desde una especialización transversal y la necesidad de poner en valor la práctica docente y la experiencia educativa del profesorado universitario.
También se destaca la necesidad de formar al propio profesorado universitario. Para que los futuros docentes reciban una preparación adecuada, quienes enseñan en la universidad deben contar con conocimientos, experiencia y herramientas actualizadas en educación inclusiva.
En segundo lugar, se plantea una transformación de las guías docentes y de los planes de estudio, para que incorporen mayor profundidad e itinerarios claros. El alumnado universitario debería salir de la universidad con muchos pasos ya dados en materia de inclusión, accesibilidad y respuesta a la diversidad.
Por último, las investigadoras recuerdan que la universidad no puede estar desligada de los centros educativos ni de las entidades sociales. La colaboración entre universidad, escuelas y organizaciones del tercer sector resulta fundamental para conectar la formación inicial con la realidad de las aulas y con los derechos de todo el alumnado.
La formación del futuro profesorado es una pieza clave para transformar el sistema educativo. Y esa formación debe estar basada en derechos, evidencias y compromiso con todo el alumnado.
Seminario (Plena inclusión)

